LEON DE GREIFF
Nació en Medellín, en 1895. Murió en Bogotá, en 1976. Allí dirigió la revista Panida. En su vida literaria utilizó varios seudónimos; Leo Legris fue el más conocido. De su obra múltiple, además de varias antologías y selecciones de poemas, mencionamos los siguientes títulos: Tergiversaciones (Bogotá, 1925); Libro de signos (Medellín, 1930); Variaciones alrededor de nada (Manizales, 1936); Prosas de Gaspar (Bogotá, 1937); Libro de relatos (Bogotá, 1975). La poesía de León de Greiff, dice Andrés Holguín, es una prolongada, inacabable confesión... Es el testimonio de su vida, de su larga vida de poesía y música, sueño, cultura, vivencias.
Juego mi vida, cambio mi vida.
De todos modos
la llevo perdida...
Y la juego o la cambio por el más infantil
espejismo,
La dono en usufructo, o la regalo...
La juego contra uno o contra todos,
la juego
contra el cero o contra elinfinito,
la juego en una alcoba, en el
ágora, en un garito,
en una encrucijada, en una barricada, en un
motín;
la juego definitivamente, desde el principio hasta el fin,
a todo lo ancho y a todo lo hondo
-en la periferia, en el
medio,
y en el subfondo... -
Juego mi vida, cambio mi vida,
la llevo
perdida
sin remedio.
Y la juego, -o la cambio por el más infantil espejismo,
la dono en usufructo, o la regalo... :
o la trueco por una
sonrisa y cuatro besos:
todo, todo me dá lo mismo:
lo
eximio y lo ruin, lo trivial, lo perfecto, lo malo...
Todo, todo me dá lo mismo:
todo me cabe el
diminuto, hórrido abismo
donde se anudan serpentinos mis sesos.
Cambio mi vida por lámparas viejas
o por los dados
con los que se jugó la túnica inconsútil:
-por lo más anodino, por lo
más obvio, por lo más fútil:
por los colgajos que se guinda en las
orejas
la simiesca mulata,
la terracota rubia,
la pálida morena, la amarilla oriental, o la hiperbórea rubia:
cambio mi vida por un anilo de hojalata
o por la espada de
Sigmundo,
o por el mundo
que tenía en los dedos
Carlomagno: - para echar a rodar la bola...
Cambio mi vida por la cándida aureola
del idiota o
del santo;
la cambio por el collar que le pintaron al gordo
Capeto;
o por la rígida ducha que le llovió en la nuca
a Carlos de Inglaterra;
la cambio por un romance, la
cambio por un soneto;
por once gatos de Angora,
por una
copla, por una saeta,
por un cantar;
por una baraja
incompleta;
por una faca, por una pipa, por una sambuca...
o por ésa muñeca que llora
como cualquier
poeta.
Cambio mi vida al fiado – por una fábrica de crepúsculos
(con arreboles);
por un gorila de Borneo;
por dos
panteras de Sumatra;
por la perlas que se bebió la cetrina
Cleopatra-
o por su naricilla que está en algún Museo;
cambio mi vida por lámparas viejas,
o por la escala de Jacob,
o por su plato de lentejas...
¡o por dos huequecillos minúsculos
-en las
sienes-
por donde se me fugue, en griseas podres,
toda la
hartura, todo el fastidio, todo el horror que almaceno en mis
odres...!
Juego mi vida, cambio mi vida.
De todos modos
la llevo perdida...
León de Greiff o el León: Autorretrato
Et que je sois absous pour mon ame sincere
somme le fut
phryne pour son sincere nu. J.L.
León de Greiff.
León de Greiff o El León: Autorretrato,
en Suplemento Literario
de El
Espectador, Bogotá, septiembre 23 de 1926, p. 1